* Restaurante ~ Bar Tomás

Más de 60 años no pueden ser una casualidad...
Entrar en el mítico Bar Tomás es trasladarse en el tiempo, son varias las cosas que te pueden sugerir está sensación, por ejemplo las mesas con el mármol blanco y las sillas de madera típicas de los bares de principios-mediados de siglo XX, me recuerdan al bar de la sociedad coral de Sentmenat entre otros muchos sitios, por los camareros vestidos con camisa blanca y pantalones negros, por su trato familiar en el servicio con bromas añadidas si les das pie, por el vaso tipo duralex con palillos planos que se encuentra en la mesa y por otros muchos motivos que veréis en este local.
Antes de pedir nada, el camarero se dirige a nosotros y con tres platos de patatas bravas en la mano nos pregunta..¿que queréis, una o dos de bravas?.

Tiene clarísimo que todo el que entra por la puerta viene a probar las patatas bravas del Bar Tomás de Sarriá. Pedimos dos cañas, dos de bravas, una de boquerones, una ensaladilla y unas croquetas de pollo.
Los boquerones estaban muy buenos, me recordaban a los días de ir al Espinaler, la ensaladilla y las croquetas normales.

Las patatas bravas cortadas de forma irregular, bien fritas y jugosas en su interior, creo que las cuecen un poco antes de freírlas, están bañadas en salsa all i oli y por debajo traen una salsa roja que debe ser una vinagreta con tabasco, pimentón o algo parecido que no pregunté por que es uno de los secretos del Tomás.

Animaros son unas de las mejores que he comido!!.

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